Fisioterapia y ELA

 

        En primer lugar, se deben establecer las diferentes etapas del proceso de atención fisioterapéutica:

  1. Examen y evaluación.
  2. Diagnóstico de fisioterapia.
  3. Pronóstico.
  4. Intervención de Fisioterapia.

        Entre los objetivos y finalidades del tratamiento fisioterapéutico en la ELA, se encuentra la mejora y recuperación de los trastornos sensitivos, motores y neuropsicológicos del paciente. Para ello existen multitud de técnicas, pero nos vamos a centrar en las siguientes:

        Cinesiterapia

        Se emplean diferentes técnicas de cinesiterapia (pasiva, activo-asistida, activa o forzada), favoreciendo cinesiterapia activa o activo-asistida para lograr una mayor autonomía. Con ella se busca mejorar la movilidad, el tono muscular y prevenir las deformaciones articulares.

        Estiramientos

        Se utilizarán para la flexibilización y movilización de los segmentos corporales, así como para el estiramiento de los músculos que presenten mayores grados de espasticidad.

        Termoterapia

  • Crioterapia. Disminución de la espasticidad, efecto antiinflamatorio o antiálgico.
  • Calor. Aumento de la circulación, antiespasmódico, relajante y antiálgico.
        Masoterapia

        Facilita la circulación de retorno venoso, disminuye la excitabilidad muscular o incluso induce un efecto relajante y sedativo en aquellos casos de nerviosismo habitual. Es habitual incorporar las técnicas de relajación progresiva para así tranquilizar al paciente tanto psíquica como físicamente.

        Terapia física: ejercicio aeróbico de bajo impacto

       La terapia física en pacientes, basándose en ejercicios aeróbicos suaves (caminar, nadar, bicicleta) y ejercicios con cierta resistencia. También son muy beneficiosos los ejercicios donde se trabajan las amplitudes de movimiento, y estiramientos para mejorar la prevención de espasticidad y posibles acortamientos y puntos gatillo que puedan aparecer durante la degeneración.

    La finalidad es la mejora de la fatiga, que el paciente trabaje actividades que, además de mejorar su función pulmonar, aumentan su fuerza muscular, su salud cardiovascular y mejora los trastornos emocionales.

     Equilibrio y coordinación

        Se realizan ejercicios de equilibrio de brazos y piernas, bimanuales, con ojos abiertos y cerrados, sobre superficies estables e inestables, todo ello con la finalidad de que el paciente pueda desarrollarse correctamente en tu entorno. Será importante realizar alguna sesión de tratamiento de equilibrio y coordinación en su entorno para abordar aspectos de la vida cotidiana que les cuestan.

        Fisioterapia respiratoria

        Las alteraciones respiratorias son las que más complicaciones provocan en el paciente con ELA, ya que debido a la progresión propia de la enfermedad, el sistema respiratorio tiene un déficit inicialmente restrictivo. 

        En fases iniciales, es conveniente la explicación de las complicaciones respiratorias propias de la enfermedad en el desarrollo propio de ésta, y abordar aspectos como la correcta respiración diafragmática, insistir en respiración naso-nasal, enseñar técnicas de drenaje de secreciones de vías aéreas. También será importante insistir sobre una correcta hidratación y educar al paciente para realizar periódicamente limpiezas nasales con suero fisiológico ante la posible presencia de secreciones en vías aéreas.

        Hidroterapia

        La hidroterapia tiene grandes efectos beneficiosos en la persona al poder realizar movimientos y ejercicios en un entorno acuático, gracias a la presión hidrostática (descarga de miembros, ayuda ante debilidad muscular, etc.), a los factores hidrodinámicos (resistencia al movimiento en el agua, etc.), efecto térmico (actúa a nivel fisiológico dependiendo de la temperatura del agua), y efecto psicológico (el agua puede facilitar el movimiento o permitir su ejecución generando así un gran impacto en el paciente, etc.)







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